Etapa de Educación Primaria

En términos generales este alumno tiene entre 6 y 12 años y no solo la diferencia de edades desde el principio al fin de este ciclo es importante, sino además los cambios psicofísicos que se producen en pleno crecimiento, donde entre otros procesos, se completa el desarrollo anatomofisiologico del sistema nervioso central.

Se produce en esta etapa la primera dilución de responsabilidades y paso a fundamentar este concepto:

Los maestros que reciben a este alumno; aunque se trate de la misma institución en la que ha cursado la anterior, dan por sentado que al haber sido promovido de nivel “debe” poseer los conocimientos que figuran en los programas anteriores y sobre esa base, en la mayoría de los casos falsa, siguen adelante en la creciente complejidad de programas de estudio.

No evalúan previamente el real nivel de cada uno, por lo que no se hacen cargo de las falencias que puedan presentar. Obviamente quienes en el nivel anterior debieron haber sido eficientes en la enseñanza, ya no están, por lo que queda claro el concepto de dilución, así seria de sencillo si nos olvidáramos que en medio de esta situación, está el alumno.

Ante él se presenta un inmenso territorio desconocido de nuevos conocimientos, más para leer, más para escribir, más para comprender y aprender. Solo tiene la certeza de no contar con la formación que se da por sentado que posee, por lo que veremos cómo se las ingenia para crear de la nada, técnicas, ardides y suplencias que le permitan subsistir y continuar aprobando cursos. Si aprende o no, si adquiere sólidos conceptos y conocimientos, si afirma su personalidad en la confianza en sí mismo y en su creciente capacidad intelectual, poco importa.

No reclama, convencido que nada recibirá de lo que pida.

No planifica tareas ni obligaciones, está inmerso en tal incertidumbre que solo la inmediatez del examen o de la presentación de una tarea lo mueven instintivamente a buscar la mejor forma de eludir la mala nota y el castigo que eventualmente pueda recibir en su hogar, vive el día a día sin proyecciones de ninguna naturaleza.

No toma apuntes, no mantiene carpetas al día, pierde o abandona sus útiles permanentemente, esconde o extravía cuadernos de comunicaciones, falsifica firmas de padres.

Siempre que se le pregunta sobre su día de colegio, la respuesta lacónica es “bien” y cualquier intento por controlar material será causa de peleas, respuestas agresivas o excusas que siempre ponen la responsabilidad en docentes que lo odian, compañeros que lo agreden o malestares físicos oportunos.

La conducta de este alumno en el colegio, abarca una amplia gama que va desde aquel que deambula por el aula, en plena clase, alejado de los temas que se tratan, provocando distracción en sus compañeros y enojo en el docente.

Hasta el que simplemente permanece sentado, dibujando, ensimismado en sus pensamientos o en otra actitud que siempre lo coloca a sideral distancia de lo que sucede a su alrededor. Esta última opción lo pone a salvo de sanciones inmediatas pues ”no molesta”. Tampoco aprende, pero eso poco importa.