Pigsi Protocolo de Intervención Global y Simultánea

CARME PAU - JULIO ALTOMONTE

DESPATX PEDAGÒGIC MULTIDISCIPLINARI

  
  

CONSECUENCIAS DEL CONFINAMIENTO EN NIÑOS Y JÓVENES: 1 parte

   La irrupción en nuestras vidas de la pandemia de COVID 19 fue dramática por inesperada, desconocida  y rápidamente informada, amplificada, en algunas crónicas innecesariamente exagerada y en otras minimizada, con los inevitables debates, profecías, estrategias propuestas por improvisados y/o mesiánicos, los integrantes de la sociedad que víctimas de algún tipo de perturbación, encuentran terreno propicio en la confusión y   el miedo colectivo.

   Los niños y   jóvenes de nuestra población presentan consecuencias del confinamiento impuesto por esta pandemia y el profundo cambio que ha traído a sus vidas.

   En esta primera entrega nos referiremos a las consecuencias en el  ámbito familiar  y social, en la próxima, a las producidas en el ámbito escolar  y pedagógico.

   El confinamiento produjo una suerte de “hacinamiento” inconsulto, inmediato e inapelable, con el agregado de la ansiedad colectiva generada por temor, mayoritariamente.

A este escenario hemos de agregarle la aparición del teletrabajo, en ocasiones, de ambos padres, lo que generó la paradoja de no encontrar quien atendiera las demandas cotidianas de los hijos, estando los dos padres en casa.

Otras situaciones de salir a trabajar, por desempeñar tareas imprescindibles, provocaban miedo en los niños a que muriera o no pudiera volver.

Las visitas recibidas o realizadas a abuelos, primos u otros parientes, desaparecieron. El universo familiar se redujo en horas al círculo primario de convivencia.

Sin colegio, sin deportes, sin esparcimiento, las horas del día comenzaron a ser demasiadas, con mucho más tiempo de uso de pantallas y, según la edad, por entradas horas de la madrugada.

Los necesarios tiempos de soledad y/o privacidad no existían y la permanente presencia de todos, todo el tiempo juntos, fue suficiente para precipitar discusiones, gritos, tensión general que dificultaba aún más la diaria rutina. Y todo ello no se puede borrar de un plumazo, como si no hubiera ocurrido nada. Estos niños y jóvenes regresaron a las aulas después de prácticamente medio año no estar en ellas. Y este regreso no es fácil, ni mucho menos. Las condiciones parecen ser las mismas pero no es así. Volver a recuperar rutinas, hábitos etc es una tarea compleja. Son acciones que se pierden de forma rápida pero que cuesta mucho volver a interiorizar. Requiere un alto grado de paciencia por parte de familia y colegio/instituto. Todos sin excepción han vivido realidades muy particulares durante el confinamiento pasado, por no decir que aún se sigue produciendo en los casos que ahora dan positivo. Vale la pena detenerse un momento  y reflexionar.

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