Pigsi Protocolo de Intervención Global y Simultánea

CARME PAU - JULIO ALTOMONTE

DESPATX PEDAGÒGIC MULTIDISCIPLINARI

  
  

¿DIAGNÓSTICO O ETIQUETA?

Es muy frecuente encontrar a padres que acceden a consulta para saber qué le ocurre a su hij@. Esta alerta la habrá podido lanzar el colegio o bien la familia donde se han dado cuenta de que algo no funciona bien. A partir de ahí se iniciará la búsqueda de posibles soluciones. Es en este momento es necesario tranquilizar a estos padres que normalmente buscan encontrar una palabra que defina lo qué le ocurre a su hijo.

Habrá ocasiones en que poner una palabra o etiqueta no resolverá la situación, es más , puede incluso que esas dificultades o problemas presentados respondan a una variedad y conjunto de alteraciones que será difícil clasificar y tratarlas por separado. En este ámbito podemos encontrar los diagnósticos con TDA(H), Dislexia, Déficits en la adquisición del Lenguaje, Problemas de habla que vinculamos a Logopedia, TEL, Asperger, Disortografía, Discalculia, Trastornos de la Personalidad y una lista que podría ser interminable.

Todo tratamiento, intervención o técnica terapéutica debe ir precedido de un BUEN  diagnóstico, evaluación o prueba. Ese paradigma es tan sólido como que el éxito o fracaso del tratamiento efectuado, en la mayoría de las veces estará justificado en un correcto o incorrecto diagnóstico. Es decir ante un mal diagnóstico se realizará una intervención inadecuada y por lo tanto nuestro hijo no presentará mejoría.

Debe tenerse muy presente que en todo diagnóstico hay un componente subjetivo por parte del evaluador, aún en aquellas pruebas que tiene un alto componente instrumental que presupone medidas imparciales.

Este componente subjetivo hace imprescindible que el examinador conozca en profundidad y de primera mano, características del examinado, rasgos de personalidad, historial previo, en resumen, que dentro de lo posible se informe y se forme un cuadro de LA PERSONA que examinará, a fin de valorar la información aportada por el examen, en el contexto de ESA PERSONA

Es importante tener presente que un diagnóstico es el punto de partida de un proceso terapéutico. Sucesivos controles a lo largo del tratamiento nos indicaran la evolución del mismo.

Entendido esto,  debemos concebir el diagnóstico como el principio de una película y no como una foto. El niño mejorará (o no) y deberemos ir reajustando nuestra intervención y técnica.

Cuando dicho diagnóstico se toma como simple información, se transforma en una Etiqueta, en un rotulo que identifica al niño como un “ y la etiqueta elegida”.

Esta etiqueta se transforma entonces en un techo, en un condicionamiento que limita el desempeño del niño en una o más áreas de su persona.

Se toma esa etiqueta como una realidad fáctica e irremediable y con ese preconcepto es recibido en otros colegios o gabinetes, donde es tratado en función de ese “ANTECEDENTE” de esta forma se condiciona definitivamente cualquier tipo de progreso o mejoria. Justificando este proceder en ese diagnóstico que dejó de serlo para transformarse en una etiqueta desvalorizante, condicionante y estigmatizante entre sus compañeros y profesores.

Así pues y a modo de conclusión:

 

  • No debemos precipitarnos en concluir que ante ciertas dificultades de nuestro hij@ (influidos hoy por la vasta información de internet) tiene “esto o aquello”.
  • En caso de tener la certeza de ese problema o dificultad comentar con los profesores pues es quienes tienen a nuestro hij@ en un gran número de horas.
  • Una vez decidido que es preciso un diagnóstico optar por un equipo o centro que pueda realizar un estudio completo de la persona. Se trata de no solo obtener unas medidas en relación a su inteligencia, velocidad lectora y un infinidad de ítems que se mesuran con un porcentaje. Se trata también de conocer su estado emocional , cómo se siente, como se ve. Porqué en definitiva si estos aspectos están “tocados” la intervención deberá empezar por ese aspecto y así poder ayudarlo a superarse.
  • No es para nada conveniente explicarle al niño con detalles su diagnóstico. Otra cosa diferente es comentarle a grandes rasgos porqué tiene dificultades concretas en la escuela o conductas determinadas en casa. Hemos comprobado que en ocasiones el propio niñ@ se pondrá un muro delante, se autodefinirá con esa etiqueta, y será mucho más difícil ayudarlo para recomponer su situación pues su autoestima habrá quedado seriamente dañada.
  • La intervención una vez tenemos el diagnóstico o evaluación deberá ser consensuado con la familia y el colegio. No podemos olvidar que la interacción de ese niño se realiza con estos tres entornos. Si solo modificamos uno el resultado será más lento o quizás inexistente.
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