Pigsi Protocolo de Intervención Global y Simultánea

CARME PAU - JULIO ALTOMONTE

DESPATX PEDAGÒGIC MULTIDISCIPLINARI

  
  

500 DIAS....y 4

El recién  nacido tiene un mandato, una compulsión genética irresistible y perentoria, absolutamente vital, en términos de vivir o morir, la base de la “Selección Natural” que permite la continuidad o la desaparición de una especie dada, simple y dramáticamente por no poder adaptarse a los cambios que el medio ambiente le demanda.

Ese mandato es madurar, aprender, crecer, alimentarse, dormir, mantener un metabolismo equilibrado y defenderse con éxito de enfermedades, accidentes u otros imponderables.

Y este mandato es tan importante, que todo aquello que dificulte , entorpezca o lentifique este proceso, será resistido por el niño, será combatido y posiblemente eliminado a fin de seguir adelante en su crecimiento y usara todos los medios de que disponga, desde el primer segundo de vida extrauterina y tendrá numerosas oportunidades para demostrar que ese ser aparentemente indefenso y débil, posee una vitalidad y resistencia fisiológica, que no volverá a tener a partir de los 20 años de vida.

Muchos pueden no estar de acuerdo con este concepto, comparando a este recién nacido, con los de otra especie que en minutos deben ponerse de pie, amamantarse con éxito y defenderse como sea de otros animales que se alimentan de él.

Todo esto es sobradamente compensado con el nivel más alto en la evolución neurológica y complejidad del sistema que tiene el homo sapiens.

Este nivel es de tal complejidad, que son necesarios más de 10 años para su desarrollo y no olvidemos que alrededor de 500 días es el tiempo que tendremos para poner las bases sólidas de una crianza-educación que marcará y condicionará el futuro de nuestro hijo en todos los aspectos de su vida.

Ciertamente parece muy poco tiempo, solo un óptimo uso del mismo, nos permitirá dotar a nuestro hijo de un marco educativo que le permita ganar en autonomía, experiencia social y conductual, educación formal útil en calidad y orientación a actividades que le permitan transitar a su satisfacción la vida y concretar sus proyectos.

Si, como Padres utilizamos este breve tiempo de forma errónea, las consecuencias no tardarán en ser evidentes y si no se corrigen, se presentarán primero en el ámbito familiar, luego en el escolar y social y ganarán en gravedad y bajos rendimiento,  autoestima y tolerancia a la frustración, progresiva rebeldía o desinterés en la diaria tarea escolar y rutinas agotadoras en casa en pos de que cumpla sus tareas en tiempo y forma, que las haga él mismo, pidiendo sólo la ayuda que realmente precise, que no consiga delegarlas en padres ”colaboradores” que en muchos casos se encontrarán haciendo ellos mismos esa tarea, junto a un hijo/hija que solo está presente físicamente, pero abstraído de lo que debería estar haciendo, es más simple para él, que alguien se ocupe de eso que no le gusta, no lo comprende y no lo motiva.

Intentará trasladar este esquema de conducta que le va muy bien, al ámbito escolar donde obviamente fracasará, nadie, ni profesores, ni compañeros aceptarán dedicarle su tiempo de forma exclusiva, esta reacción puede generar respuestas de rebeldía y agresión de su parte, o un profundo desinterés, casi apatía, en tomar apuntes, realizar las actividades solicitadas, llevar una agenda ordenada y cumplirla, mantener niveles de relación y respeto por sus profesores y sus compañeros que no le generen bajas notas, advertencias, sanciones y el rechazo de sus iguales que lo aislarán o lo convertirán en protagonista , víctima de agresiones, discusiones u otras eventualidades.

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