Pigsi Protocolo de Intervención Global y Simultánea

CARME PAU - JULIO ALTOMONTE

DESPATX PEDAGÒGIC MULTIDISCIPLINARI

  
  

COMO ENSEÑAN

La falta de una metodología coherente que establezca directrices básicas y deje libertad al vuelo creativo de la vocación docente, ha dado lugar a una situación anárquica de marchas y contramarchas, planes y modificaciones sólo cosméticas, en períodos de tiempo que son segundos en términos de educación.

Todo este proceso se cumple en el cauce de un aparato burocrático de enormes dimensiones, como veremos más adelante, que paradójicamente, parece ser lo único permanente e inamovible en los organismos educativos. La estructura férreamente verticalista permite que los docentes sean, con el correr de los años, directores de establecimientos; más tarde, inspectores zonales y, finalmente, autoridades centrales.

Los requisitos para recorrer esta escala se reducen a mantenerse dentro del cauce burocrático preestablecido, acumular los años de ejercicio necesarios y obtener el puntaje que se solicita. Para esto último, se dictan cursos de formación para los diferentes grados, que se aprueban fácilmente, con el “fundamental” requisito de cumplir la asistencia a los mismos.

Este sistema fuertemente corporativo asegura, a quienes están dentro de él, la ventaja de un régimen laboral plagado de privilegios y ventajas, conocido en algunas provincias como Estatuto del Docente, que analizaremos en otro capítulo, y que  ha dado sobradas muestras de solidez, resistiendo exitosamente tibios intentos de desmantelarlo.

Nuestros planes educativos, a todo nivel, se encuentran fatalmente cautivos del devenir político; por lo tanto, la inconstancia en la aplicación a largo plazo de planes coherentes, es la realidad palpable. Los funcionarios de carrera en organismos educativos han adquirido la habilidad de adaptarse inmediatamente a la tendencia política en vigencia, cambiando contenidos, cargas horarias, denominaciones de materias o ciclos de educación, pero manteniendo, en la esencia, la misma mediocridad e improvisación, la que ya muestra descarnadamente los resultados de su permanencia en el tiempo.

Los frecuentes paros docentes, las ausencias a veces ridículamente prolongadas de los educadores a clases, las largas horas libres de absurdo ocio, no hacen más que alimentar la actitud contestataria de los alumnos hacia los docentes, en particular, y hacia la escuela, en general.

Recrear el adecuado ambiente para la concreción del proceso de enseñanza - aprendizaje se está convirtiendo, año a año, en un crítico problema que suma dificultades a las ya existentes. Es que el indispensable ámbito de orden formal y la relación docente-alumno se agravan permanentemente, alcanzando grados de violencia  y cuestionamiento impensables hace una década.

- El docente colabora con burdas medidas que, lejos de resolver el problema, sólo alimentan la falta de respeto y cuestionamiento en el alumno. La imposición de “tareas extra” como castigo a faltas disciplinarias y las  bajas calificaciones por inconducta en clase, demuestran claramente el absurdo mensaje: las tareas y las calificaciones se transforman en elementos de castigo. Nada más alejado del verdadero fin de éstas: las tareas son para practicar o demostrar conocimientos adquiridos y las calificaciones resumen la opinión del docente sobre el saber del alumno. Ninguna de estas dos herramientas puede ser utilizada como elemento de coerción o castigo, sin generar resistencia o mala disposición, en el mejor de los casos.

- El alumno colabora con actitudes, generalmente colectivas, de desorden y distracción, que imposibilitan el necesario clima de trabajo. Rápidamente detecta y ejecuta aquellas acciones que, sabe, molestan especialmente al docente o a los compañeros, los menos, que desean prestar atención a la clase. Un falso sentido de compañerismo lo alienta en estas acciones que, cuando son ejecutadas en el anonimato, le aseguran la impunidad. Nadie delata al revoltoso, y quien se atreva a hacerlo se expondrá a duras represalias. Finalmente, se convence de que el silencio cómplice es la mejor actitud. Numerosos ejemplos en el mundo de los adultos le confirman esta acertada elección.

El buen alumno es representado con una imagen lamentablemente desvalorizada, reforzada por los modelos propuestos en la sociedad. Rechazado por el grueso del estudiantado, se lo representa tímido, introvertido, cobarde, de mal aspecto físico; sus lentes de lectura simbolizan la inteligencia que se supone sólo apta para el estudio; socialmente lejos de la mayoría que, apartada de la mediocre vida que él lleva, se entrega a los placeres y diversiones propias de una juventud sin proyectos ni horizontes más lejanos que la planificación de la  próxima fiesta o desorden, o de la pesada broma que, casi siempre, lo tiene como víctima. 

En los últimos años, asistimos, cada vez con mayor frecuencia, a  situaciones de extrema violencia física en un ámbito inimaginable para estos desbordes.

Docentes amenazados o agredidos directamente por alumnos, o padres de alumnos; actitudes extorsivas de alumnas que, confabuladas previamente, generan situaciones que les permiten presentarse como víctimas de supuestos acosos sexuales, que termina, seguramente, con la separación del docente, como mínima consecuencia.

Cierto es que la credibilidad prestada a estas acciones es directa consecuencia de otras previas, en las cuales alumnas y alumnos de diversas edades han sido genuinas víctimas de conductas aberrantes, las que, en más de una oportunidad, fueron protegidas por la actitud corporativa de quienes debían sancionarlas.

El compañerismo está siendo reemplazado por la complicidad.

El estudio está siendo reemplazado por numerosas y depuradas técnicas de copia.

El respeto está siendo reemplazado por la hipocresía aduladora.

Los valores morales están siendo reemplazados por la viveza y la especulación mezquina.

La riqueza intelectual está siendo reemplazada por la verborragia sin contenido y la actitud seductora o mendicante.

Al margen de la educación formal, abundante en horas y avara en contenidos y motivaciones, crece a ritmo desenfrenado la asistencia extraescolar, realizada por docentes que encuentran la manera de incrementar sus magros salarios procurando, en la saturación, producir un aprendizaje cada vez más urgente, el que sólo lleva en sí mismo, la necesidad de aprobar un examen o de salvar una materia.

Desde hace tiempo, el proceso de evaluación de los conocimientos asimilados ha dejado de ser la oportunidad para demostrar el aprovechamiento de la tarea realizada, para transformarse en un evento amenazante, y no por las consecuencias intelectuales de enterarse sobre las enseñanzas no incorporadas. La amenaza real y temida se refiere a las sanciones que padecerá el alumno, en forma de restricción de salidas o vacaciones, o la postergación en la entrega del premio material ambicionado. Ante esto, cualquier actitud, acción u omisión se justifica para evitar la consecuencia.

- La familia colabora con comentarios o actitudes desvalorizantes hacia la institución o los docentes, muchas veces justificadas, pero no por eso menos perjudiciales.

 - Colabora por omisión, ausente en mayor o menor grado en el proceso cotidiano de aprendizaje.

 - Colabora abiertamente en la realización de tareas, pocas veces pedida por el hijo, lo que se convierte casi siempre en tediosos monólogos temáticos que superan largamente las necesidades del alumno y que sólo dejan en evidencia la sideral distancia, en magnitud de conocimientos, que separa a padres e hijos. El bochorno de su ignorancia seguramente evitará que vuelva a pedir ayuda.

 - Colabora poniendo a disposición de su hijo, docentes extraescolares, ya sea por limitaciones intelectuales o por simples razones de comodidad personal.

 - Colabora en actitudes de verdadero encubrimiento ante la escuela por tareas no realizadas o por cuadernos de notas adulterados por el alumno, en calificaciones o firmas de los padres.

 - Colabora en la negativa a asistir al establecimiento cuando es citado; o haciéndolo con una actitud de hostilidad manifiesta hacia el docente o el colegio, o con la preventiva defensa anticipada de cualquier imputación que se le pudiera hacer a su hijo.

  • Colabora en el incumplimiento de amenazas de graves sanciones si sucede algo indeseado, que, si se produce, no recibe la contrapartida adecuada en forma, ni siquiera, de leve reprimenda.

LES NOTES DE FINAL DEL CURS

    

   Ja estem en ple mes de Juliol, amb vacances, casals... i vam donar per acabat el curs amb el lliurament de les “notes”.  I a mi m'agradaria fer una mica una mirada enrere per reflexionar sobre alguns aspectes. 

   Primer de tot les qualificacions ens diuen com el nostre fill/a ha finalitzat un curs o una etapa. Aquestes qualificacions responen a una recollida exhaustiva i sistemàtica de la informació, cada trimestre i finalment al final del curs. Però d'aquestes dades que apareixen per cada àrea a mi m'agrada tenir en compte els ítems o apartats de cada una de les àrees on ens indiquen el grau d'assoliment dins aquella matèria. Perquè la feina que ha fet el nostre fill/a bé s'ho val. I perquè ens mostren si l'àrea està assolida totalment o si hi ha quelcom que hem de millorar. 

   En aquest sentit quan comencem a treballar amb alumnes amb dificultats observem que alguns d'aquests ítems o apartats dins una àrea concreta no s'han assolit prou bé i apareix la frase que ho indica. Si reiteradament detallem aquesta dificultat però no fem una intervenció adequada , la bola es farà més gran i es convertirà en un problema molt més greu. És per això que a més de llegir la qualificació global ens hem d'aturar en els detalls avaluats. Ja sigui per felicitar o per iniciar una ajuda específica. 

   En segon lloc , les qualificacions no ens diuen com és el nostre fill o filla. Més aviat ens indiquen la seva capacitat de resolució davant unes competències concretes, detallades en àrees. Però aquí cal tenir molt en compte el PROCÉS que ha fet l'alumne. A vegades la qualificació no indica prou bé l'esforç o la superació que ha calgut fer . I aquí és on entren en joc les OBSERVACIONS que ha fet el/la tutor/a o els especialistes de cada matèria. 

   Aquestes frases que conformen l'observació del nostre fill/a són MOLT IMPORTANTS, donen la visió de la trajectòria que s'ha fet , dels encerts, dels errors (si s'escau) i moltes vegades de les felicitacions que sincerament es fan. Crec que és molt important poder-les llegir amb el nen /a i fer-li veure com és de valorat/ada, estimat/ada. És una personalització del seu procés d'aprenentatge i val la pena ajudar-lo a comprendre com s'observen detalls, procediments, activitats, hàbits etc. 

   Des d’aquí el nostre agraïment a tota questa feina d'observació i avaluació (per després poder-ho redactar) que fa l'equip docent de qualsevol curs. Dir-vos que per les persones que després intervenim quan hi ha dificultats, les vostres frases, observacions i percepcions han estat molt importants. 

Us desitgem unes bones i merescudes vacances!!!! 

Centre Pedagògic Carme Pau-Julio Altomonte

QUE ENSEÑAN

Los contenidos curriculares adolecen de pseudo-actualización crónica, así es que al impulso de necesidades políticas, de mercado, de moda, o simples caprichos de la autoridad educativa de turno, se cambian y recambian materias, contenidos, niveles de enseñanza, planes de estudio, técnicas pedagógicas, procedimientos evaluativos, vestimentas, libros, material didáctico, calendarios escolares, etc.; forzando los límites de la racionalidad y el buen criterio hasta el absurdo.

Todos estos cambios, sin excepción, llevan en sí mismos la semilla de su fracaso. La improvisación que los motoriza y la brevedad de su existencia aseguran la inutilidad del cambio y sólo contribuyen a aumentar un estado de anarquía, caracterizado por la coexistencia de varios planes nacidos y muertos en una misma jurisdicción y una multiplicidad de planes a nivel nacional.

Muchas veces, un simple cambio de escuela se convierte en un salto al vacío burocrático de equivalencias, diferencias de planes de estudio y niveles de enseñanza.

Los mejores propósitos, nacidos de la mano de la auténtica vocación de enseñanza que, a pesar de todo, algunos dignos docentes aún se empecinan en ejercer; naufragan prontamente en las trabas e imposibilidades que aseguran la permanencia del orden establecido y que es, quizá, lo único que se mantiene a lo largo de los años, asegurando la solidez de un sistema que va detrás de los problemas, para emparcharlos o maquillarlos, a lo sumo.

El tiempo transcurrido en este estado de cosas da testimonio evidente de su solidez.

 

- Los docentes colaboran procurando, cada año, el reemplazo de todos los textos de enseñanza por nuevas ediciones que, a poco de ser comparadas con las del año anterior, es fácil apreciar que sólo se diferencian por cambios cosméticos y de diagramación.

- Los docentes colaboran con largas y entusiastas planificaciones de la tarea anual, promesas de clases de repaso y apoyo a quienes no sigan el ritmo de la mayoría, proyectos de trabajo sobredimensionados, ambiciosos objetivos, frecuentes evaluaciones, visitas pedagógicas y otras aspiraciones que, en muchas oportunidades, consiguen despertar el entusiasmo de los alumnos. Pero, a lo largo de los meses, una a una, van cayendo las promesas y proyectos a la luz de paros, licencias de diversa índole, cambios de profesores y, por lo tanto, de proyectos y objetivos; hasta caer en la consabida rutina de hacer lo que se pueda, como se pueda y cuando se pueda. Así es que, año tras año, coexisten dos realidades: la escrita en las planificaciones de principio de año, prontamente olvidada y archivada, y la abrumadora realidad de la repetida rutina, que reemplaza los objetivos prometidos por las explicaciones adecuadas que justifiquen su no cumplimiento.

Esto último, en el utópico caso de que algún padre desubicado pretenda explicaciones sobre el punto, exponiéndose a las consecuencias de este atrevimiento, muchas veces imposibles de prever.

1 QUIENES ENSEÑAN

Frecuentemente, consideramos que la enseñanza es un proceso que empieza con la escolaridad formal, o sea, actualmente, entre los cuatro o cinco años de vida. De esta forma, dejamos de lado inadvertidamente, todo el proceso cumplido por el núcleo familiar, desde el momento mismo del nacimiento, y quizá antes, durante el desarrollo en el seno materno.

Lo cierto es que en estos tempranos tiempos, el círculo familiar básico, en primera instancia, y accesoriamente, el entorno familiar y social que rodea al recién nacido, actúa permanentemente sobre él, en un verdadero proceso de enseñanza que, lejos de ser formal, planificado y metódico; se caracteriza por su espontaneidad, oportunidad y contundencia en los efectos que provoca, tanto por su existencia como por su carencia. Nadie ignora las consecuencias en el proceso madurativo, de la ausencia de estos estímulos.

Si aceptamos como real este temprano acto de enseñanza que se desarrolla en el medio familiar, todos debemos aceptar nuestra condición de educadores y, por lo tanto, hacernos cargo de las consecuencias que tendrán nuestros modelos en el futuro, o su omisión.

La importancia de este concepto reside en que, además de enseñar habilidades, conductas, actitudes o movimientos, estamos influyendo en la innata curiosidad, estamos enseñando a aprender.

Establecemos un nivel de diálogo educativo elemental, en el cual dejaremos la marca indeleble de la gratificación o decepción por la enseñanza aprendida o no.

Quedarán grabadas, como vivencias, las  percepciones referidas a nuestra actitud de enseñanza y las señales que indicarán al niño cuál es nuestra respuesta a su forma de demostrar lo aprendido.

Estos primeros y elementales exámenes de conocimientos, conllevan una nota, una calificación que, aunque no sea escrita en una hoja, constituye la base de semejantes experiencias futuras.

Cada vez más precozmente, aún con meses de vida, un creciente número de lactantes son enviados, durante gran parte del día a nuevos ámbitos, improvisados hogares sustitutos, a consecuencia de la creciente demanda de tiempo que los padres deben destinar a la obtención de recursos económicos, los que en muchos casos, no alcanzan a cubrir la erogación que supone la permanencia de sus hijos en esos establecimientos.

Esta desventajosa ecuación económica, permite inferir otras motivaciones en la necesidad de  desplazar precozmente al niño del seno de su hogar.

- Enseñan en las guarderías, o “jardines maternales”, personas que realmente ignoramos si están capacitadas para tolerar, durante meses, la condición de pseudo madres de diez o más niños de corta edad, a tiempo completo, en tareas de higiene, alimentación y sueño; y sabemos, o intuimos, la importancia que encierra para el niño, la forma de brindar estas atenciones.

Los frecuentes casos de castigos físicos, mala alimentación, administración de medicamentos inductores de sueño; constituyen la suma de avatares a los que, sin duda, deberíamos agregar la ausencia de la madre y del entorno familiar primario, como carencias irreemplazables. Convendría meditar seriamente sobre las consecuencias que esta “solución” deja en la futura experiencia educativa del niño.

- Enseñan en el nivel Preescolar, maestras jardineras egresadas de Institutos de Formación Docente, en el mejor de los casos; estudiantes avanzados de estos mismos Institutos, la mayoría de las veces;  o simples empleadas, sin más aptitud que sus necesidades laborales y la complacencia del responsable del área.

Ya en la escolaridad formal, dejamos en manos de terceros extraños, la enseñanza metódica de conocimientos preestablecidos en forma de objetivos pedagógicos, de contenidos curriculares con creciente complejidad a lo largo de los diferentes niveles de enseñanza.

Simultáneamente, le presentamos al niño la necesidad de adaptarse a un medio distinto a su hogar; adecuando su conducta a la interacción con otros niños, a los que no elige, poniendo en acción mecanismos de socialización, tolerancia, disputa, que en frecuentes oportunidades son absolutamente novedosos para el niño.

Educación Primaria (3)

Sabemos que no saben, y a más de no enseñárselos, se los priva de la posibilidad de controlar el resultado obtenido y buscar el error, practicando simultáneamente el uso de este instrumento que inevitablemente deberán dominar en un cercano futuro.

Las restantes materias de cada año, aportan conocimientos diferentes de las dos hasta aquí consideradas como relevantes (Matemáticas y Lengua) pero no es aventurado afirmar que si no se poseen adecuadas capacidades de lectoescritura, comprensión de textos, capacidad de síntesis, elaboración de discursos propios y desarrollo de pensamiento abstracto. En mayor o menor grado, todas las demás materias serán tan complicadas como estas. No por sus contenidos sino por la incapacidad de aprenderlas.

Finalmente nos quedan las materias consideradas, fértil terreno para el desempeño de estos alumnos:

Artes Plásticas, Música y Educación Física. Veremos fracasos también en estas áreas y  creo poder explicar esto a partir de los contenidos de dichas  materias, tediosos, limitantes de las preferencias del alumno y obsoletos en términos de los cambios sociales y tecnológicos que inclinan preferencias sobre diferentes conceptos estéticos, musicales o de actividades físicas. Se desperdicia lamentablemente la oportunidad de gratificar emocionalmente a estos alumnos, brindándoles:

 -En Artes Plásticas, la oportunidad de dar rienda suelta a su creatividad instruyéndolos sobre diferentes técnicas que aumenten la posibilidad de expresión artística.

-En Música: Se repite la misma situación, sin posibilidades de experimentar y descubrir, el sonido, el instrumento que más lo acerque a la materia, a partir del placer del aprendizaje que desea realizar para dominar ese instrumento de su elección.

-En Actividades Físicas, se desperdicia la oportunidad de prevenir alteraciones posturales propias de esta etapa de crecimiento físico y la obligatoriedad de practicar determinado deporte, lo aleja del genuino interés de perfeccionar técnicas, que a no dudarlo estaría presente si se tratara de la actividad de su preferencia... Así pues, un lamentable logro de los programas de estas materias, alejan a los alumnos de temas que naturalmente deberían atraerlos, y van...

En líneas generales, divido las dificultades de aprendizaje independientemente de la edad, asumiendo que se trata de alumnos psicofísicamente sanos, en dos tipos:

Dificultades de Aptitud: Esto es, carecer de las bases tempranas antes descriptas y por lo tanto no estar en condiciones de suplir por sí mismo estas falencias, ni acceder a nuevos saberes de creciente complejidad.

Dificultades de Actitud: O sea, adoptar alguna de los posibles mecanismos de defensa ante reiterados fracasos, insatisfacción, falta de incentivos y disminución de la autoestima. Cualquiera sea la estrategia utilizada por el alumno, conducirá al alejamiento, el desinterés, la rebeldía, la desvalorización de la Institución, los Docentes y las enseñanzas que ellos imparten.

Como se verá más adelante, es posible revertir las dificultades de Aptitud.

Cuando la persistencia de estas, lleva a Actitudes como las descriptas, la tarea a emprender para reencauzar al alumno es ardua y compleja.

De aquí la importancia de detectar tempranamente la situación y obrar en consecuencia, con celeridad, a fin de disminuir la brecha entre lo que “debe” saber y lo que realmente “sabe”

El alumno que se describe tiene una edad que permite afirmar con certeza, que sus padres han pasado por las mismas o semejantes experiencias, toda vez que el progresivo deterioro de la educación, en cualquier nivel, reconoce una antigüedad no menor de 30 años, sin pausas ni repuntes, todo lo contrario, cada vez las falencias son más profundas y se desarrollan más rápidamente.

Etapa de Educación Primaria (2)

Es en esta etapa en la que los  libros de texto adquieren protagonismo, poco tardaran los padres en darse cuenta que estos libros son poco utilizados, al recorrerlos detenidamente podremos percibir que cada vez hay menos texto y más ilustraciones. También es evidente que la impuesta necesidad de cambiarlos año a año nada tiene que ver con nuevos conocimientos a incorporar, se trata de simples cuestiones de mercado.

Así es que con diferente diagramación, pero sin variar contenidos, se “actualizan” textos, con la complicidad por acción u omisión de docentes y directivos, que deberían alertar a los padres sobre estas maniobras y facilitar la elección de textos usados que desaliente tal actitud mercantilistas por parte de las editoriales.

De todas formas y más allá del inútil gasto que deberán afrontar los padres en la compra de los mencionados textos, prontamente estos, serán sustituidos por brevísimas fotocopias facilitadas por el docente, donde se encuentran, pequeños párrafos, que definen elementales temas.

La tarea consiste en subrayar los conceptos más importantes, en el caso de este alumno que no comprende la mayoría de las palabras que lee, subrayara estas, suponiendo que si no las comprende “deben” ser importantes.

Para luego responder preguntas que guardan el mismo orden de las definiciones que las anteceden y formuladas de tal forma que prácticamente solo se debe buscar en el respectivo párrafo, la oración, a lo sumo dos líneas, que dan la respuesta.

Esta burda simplificación de lo que en realidad debería ser:

-La búsqueda en uno o más textos por parte del alumno, del tema propuesto.

-Luego de leer, comprender y cotejar información de más de una fuente, explicar, con sus propias palabras y redacción, los conceptos pedidos.

-Debatir e intercambiar opiniones sobre estos temas, a partir del conocimiento de los mismos y bajo la atenta coordinación del docente que estimula esta dinámica, aclarando oportunamente los conceptos confusos.

Esta burda simplificación, decía más arriba, es inevitable. Nuestro alumno no sabe leer, mucho menos comprender, ni resumir.

Tampoco debatir, el aprendizaje, ausente.

Los docentes que dan estas pseudo tareas, solo reconocen las reales limitaciones de sus alumnos, a quienes acercan material predigerido, renunciando a pedirles un esfuerzo intelectual, para el que saben que no están preparados.

En los dictados, naufraga entre numerosas y elementales faltas de ortografía, en las pruebas de lectura, ya ha intuido que solo leer con tono seguro y ritmo veloz, le aseguran una buena nota. En esta convicción renuncia definitivamente a comprender nada y corre sobre las palabras, muchas veces imagina y dice en su apuro, términos inexistentes. Poco importa, en breves minutos será premiado con la nota ansiada y el fin de la tortura.

La simple prueba de hacerle leer un texto cualquiera, de no más de 10 renglones e inmediatamente pedirle que nos relate con sus palabras lo que ha leído, nos asombrara, por la falta de relación entre lo que ha leído y lo que está diciendo, como padres intuimos esto, pero nos abstenemos de comprobarlo.

Con respecto a las crecientes complejidades que deberá afrontar en matemáticas, la ecuación es muy simple:

Si apenas sabe sumar y restar utilizando sus dedos, si no conoce más que una décima parte de las tablas de multiplicar y aun no se encuentra en condiciones de determinar en qué problemas debe usar tal o cual operación, es simple imaginar cual será el resultado de comprender conceptos como operaciones combinadas, potencias, raíces, números negativos, fraccionarios.

Por mencionar solo algunas de las dificultades, que se le presentaran, dando por sentado que las domina, cuando  a duras penas puede acertar el procedimiento correcto.

Por mucho que nos esforcemos, será imposible encontrar algún aspecto que motive a este alumno en su actividad escolar, rescatar alguna actividad en la que reciba la gratificación de comprender lo que se le pide, saber cómo resolverlo y obtener el resultado correcto.

En el hogar, es absurdo pensar que esté dispuesto a prolongar el tedio de su escuela, por lo que, muchas veces con la total anuencia de los padres, (solo necesitamos recrear la imagen de las cenas “familiares” todos frente al televisor, sin dialogo posible, rindiéndole culto a la mediocridad de turno) se sumerge en computadora, televisión, videojuegos, películas, cada vez menos deportes o cualquier otra actividad que le de distracción, lo aleje del agobio de sus días escolares, una pausa, hasta el siguiente día, cuando seguirá sacando improvisaciones de la galera, para sortear dificultades.

Los programas elaborados por las autoridades educativas, han conseguido, milagrosamente, que los alumnos rechacen como carente de atractivos la materia informática o computación, los padres no alcanzan a comprender a que se debe este desinterés por algo que en el hogar constituye una de las actividades que más atrae al joven.

Que exista esta materia, tal como hoy se la dicta, es tan absurdo como si una asignatura se llamara lápiz o bolígrafo o regla. La informática es un elemento más, un útil más, a ser aprovechado en el aprendizaje de nuevos conocimientos o la ejecución de tareas.

Para complicar un poco más esta sinrazón, los alumnos se dan cuenta de inmediato que la mayoría de los docentes no posee conocimientos elementales sobre la utilización de estos elementos de trabajo y muchas veces, por esta grave carencia, los descartan. Desaconsejan su uso a los alumnos, con pueriles excusas.

En la misma línea del absurdo se inscribe la potestad de cada docente sobre autorizar o no el uso de calculadoras, esgrimiendo el argumento de que se deben ejecutar los cálculos manualmente, como una forma de asegurarse que pueden realizarlos.

Etapa de Educación Primaria

En términos generales este alumno tiene entre 6 y 12 años y no solo la diferencia de edades desde el principio al fin de este ciclo es importante, sino además los cambios psicofísicos que se producen en pleno crecimiento, donde entre otros procesos, se completa el desarrollo anatomofisiologico del sistema nervioso central.

Se produce en esta etapa la primera dilución de responsabilidades y paso a fundamentar este concepto:

Los maestros que reciben a este alumno; aunque se trate de la misma institución en la que ha cursado la anterior, dan por sentado que al haber sido promovido de nivel “debe” poseer los conocimientos que figuran en los programas anteriores y sobre esa base, en la mayoría de los casos falsa, siguen adelante en la creciente complejidad de programas de estudio.

No evalúan previamente el real nivel de cada uno, por lo que no se hacen cargo de las falencias que puedan presentar. Obviamente quienes en el nivel anterior debieron haber sido eficientes en la enseñanza, ya no están, por lo que queda claro el concepto de dilución, así seria de sencillo si nos olvidáramos que en medio de esta situación, está el alumno.

Ante él se presenta un inmenso territorio desconocido de nuevos conocimientos, más para leer, más para escribir, más para comprender y aprender. Solo tiene la certeza de no contar con la formación que se da por sentado que posee, por lo que veremos cómo se las ingenia para crear de la nada, técnicas, ardides y suplencias que le permitan subsistir y continuar aprobando cursos. Si aprende o no, si adquiere sólidos conceptos y conocimientos, si afirma su personalidad en la confianza en sí mismo y en su creciente capacidad intelectual, poco importa.

No reclama, convencido que nada recibirá de lo que pida.

No planifica tareas ni obligaciones, está inmerso en tal incertidumbre que solo la inmediatez del examen o de la presentación de una tarea lo mueven instintivamente a buscar la mejor forma de eludir la mala nota y el castigo que eventualmente pueda recibir en su hogar, vive el día a día sin proyecciones de ninguna naturaleza.

No toma apuntes, no mantiene carpetas al día, pierde o abandona sus útiles permanentemente, esconde o extravía cuadernos de comunicaciones, falsifica firmas de padres.

Siempre que se le pregunta sobre su día de colegio, la respuesta lacónica es “bien” y cualquier intento por controlar material será causa de peleas, respuestas agresivas o excusas que siempre ponen la responsabilidad en docentes que lo odian, compañeros que lo agreden o malestares físicos oportunos.

La conducta de este alumno en el colegio, abarca una amplia gama que va desde aquel que deambula por el aula, en plena clase, alejado de los temas que se tratan, provocando distracción en sus compañeros y enojo en el docente.

Hasta el que simplemente permanece sentado, dibujando, ensimismado en sus pensamientos o en otra actitud que siempre lo coloca a sideral distancia de lo que sucede a su alrededor. Esta última opción lo pone a salvo de sanciones inmediatas pues ”no molesta”. Tampoco aprende, pero eso poco importa.

MALA EDUCACIÓN (3)

No obstante esta situación, el niño ya nos ha mostrado algunas características de personalidad, preferencias, inclinaciones, que ya nos hacen aventurar que tiene “facilidades” naturales para actividades físicas o intelectuales.

Sin percibirnos conscientemente ya advertimos estas “habilidades innatas” y las comentamos orgullosos, las fomentamos y reforzamos. Nuestro hijo nos está guiando por el camino de sus aptitudes y es especialmente valioso que así lo comprendamos y tomemos buena nota de ello, este dato aumentara en importancia más adelante.

Desde el punto de vista del desarrollo anatómico y fisiológico, el sistema nervioso completa su maduración alrededor de los 7 a  9 años de vida. Pero debemos tener presente que durante este periodo también formaran parte de ese desarrollo todos los estímulos y las respuestas que estos generan en el niño, además de las características heredadas que se potenciarán o atenuaran en función de las más tempranas experiencias a que sea sometido.

Sucede que tener un hijo, es una experiencia diferente para el padre y la madre, toda vez que esta última mantiene un íntimo contacto durante la gestación que establece vías de comunicación insustituibles.

El padre se reconoce a sí mismo como tal, solo a través de vivencias “externas” ve la panza, palpa movimientos, escucha latidos, pero evidentemente estas acciones no se acercan ni lejanamente a la “comunión interna” de la madre. Ella “se siente” madre. El “se ve” padre.

En el primer año de vida esta disparidad debería reducirse en beneficio del niño con acciones por parte de una madre dispuesta a compartir la crianza con el padre y este último deseoso de aprender a disfrutar del contacto íntimo con su hijo.

Hay un punto en el que los padres se igualan al momento del nacimiento. Ambos se encuentran frente a un ser nuevo, del cual nada saben y mucho suponen. Esta es la tarea fundamental, conocer, entender, comprender a esta persona llegada, para quien todo es nuevo y casi todo por el momento inexplicable y debemos aceptar que es una tarea de tiempo y dedicación, en la cual es tan importante la cantidad como la calidad del tiempo dedicado.

Muchas veces se piensa haber cumplido con un cambio apresurado y nervioso de pañales o una mamadera dada con urgencia y no se valoran algunos minutos de contacto físico sereno, caricias y suaves palabras que no tengan otra finalidad que el dialogo de sentidos en sí mismo.

A la hora de tomar la determinación conjunta de tener un hijo, deben pesar argumentos que muestren un pacto mutuo de compartir y asumir la crianza en la justa medida que asegure al hijo crecimiento armónico y a los padres la oportunidad de disfrutar, criar y conocer a su hijo. A riesgo de ser reiterativo remarco la importancia de este precoz conocimiento, toda vez que en los próximos años, será fundamental para guiarlo en la vida que comienza a transitar.

Si al momento de leer estas líneas aún no tiene un hijo, será bueno reflexionar sobre la elección del mejor momento para que la pareja emprenda este proyecto de convertirse en familia.

En caso de tener ya un hijo en esta edad, comparar actitudes y estados de ánimo con lo aquí escrito, permitirá sacar conclusiones y ajustar conductas, aun a tiempo para prevenir futuros conflictos.

Si su hijo ha superado esta etapa, posiblemente encuentre una explicación a problemas ya presentes y la posibilidad de ejecutar acciones para remediarlos.

A modo de resumen remarco: Oportunidad-Disposición-Conocimiento y Responsabilidad.

Oportunidad: En la elección del adecuado momento para convertir la pareja en familia.

Disposición: Para compartir la crianza resignando tiempos personales en función de una mayor gratificación propia al compartirlos con el niño, en la justa medida que beneficie a padres e hijo.

Conocimiento: Como natural consecuencia de los dos anteriores, se dará espontáneamente este descubrimiento y comprensión de la persona que hemos traído al mundo.

Responsabilidad: A la hora de seleccionar donde y con quien dejaremos a nuestro hijo, a fin de evitar experiencias negativas o facilitar aquellas positivas, que perduraran en su futuro.